El Rey que escuchaba
Al llegar al banquete servido en su honor el rey Octavio pidió en voz muy alta.
Mandalá te pido que alegres mi corazón, pensamientos negros me invaden, veo guerras, conspiraciones y hasta muertes en mi futuro.
Entonces el mejor narrador del que se tenga memoria comenzó su tarea. Mientras contaba podía verse la historia reflejada en los rostros de los asistentes.
Denotaban emoción, ternura, entusiasmo, por eso se olvidaron desde ese tiempo de beber y comer y casi se encontraban sin respirar.
Cuando el cuento terminó todos estaban envueltos en ese dulce sopor solo interrumpido por la voz del Rey.Este colocando una mano sobre el hombro de Mandalá le dijo, con voz muy baja. Mis deseos han cambiado solo quiero que luego nos cuentes otra historia
Mandalá te pido que alegres mi corazón, pensamientos negros me invaden, veo guerras, conspiraciones y hasta muertes en mi futuro.
Entonces el mejor narrador del que se tenga memoria comenzó su tarea. Mientras contaba podía verse la historia reflejada en los rostros de los asistentes.
Denotaban emoción, ternura, entusiasmo, por eso se olvidaron desde ese tiempo de beber y comer y casi se encontraban sin respirar.
Cuando el cuento terminó todos estaban envueltos en ese dulce sopor solo interrumpido por la voz del Rey.Este colocando una mano sobre el hombro de Mandalá le dijo, con voz muy baja. Mis deseos han cambiado solo quiero que luego nos cuentes otra historia
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