La muerte del ñato
Cuando el ñato Airala murió tenía puesto el traje gris que había pedido usar como mortaja.
El dinero juntado con esfuerzo estaba cosido en su forro burdamente.
El bulto se movía sin poder acomodarse en ese cajón estrecho de madera ordinaria.
Su cuñado al notarlo llamó a su hermana con un grito estentóreo de sorpresa que se sumó a la confusión del momento.
Quitaron entre los dos lo que podía haber sido para ese juerguista muerto su última alegría.
Los lupanares del infierno no irían ya a escuchar al Nato en su llegada con su clásico “ Hay efectivo”.
El dinero juntado con esfuerzo estaba cosido en su forro burdamente.
El bulto se movía sin poder acomodarse en ese cajón estrecho de madera ordinaria.
Su cuñado al notarlo llamó a su hermana con un grito estentóreo de sorpresa que se sumó a la confusión del momento.
Quitaron entre los dos lo que podía haber sido para ese juerguista muerto su última alegría.
Los lupanares del infierno no irían ya a escuchar al Nato en su llegada con su clásico “ Hay efectivo”.
Podria decir queesto "Psó en mi barrio".-
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